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El
Reino
El Reino de
Dios incluye tanto su soberanía general sobre el universo como su
señorío particular sobre los hombres que voluntariamente lo reconocen
como Rey. Particularmente el Reino es el reino de la salvación en
el cual los hombres entran mediante su entrega a Jesucristo por
medio de una fe y confianza semejante a la de un niño. Los Cristianos
deben orar y trabajar para que venga el Reino y que la voluntad
de Dios se haga en la tierra. La consumación final del Reino espera
el regreso de Jesucristo y el fin de esta era. |
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Las
Últimas Cosas
Dios, en su propio tiempo y en su
propia manera, traerá el mundo a su fin apropiado. De acuerdo a
su promesa, Jesucristo regresará a la tierra en gloria de manera
personal y visible; los muertos resucitarán; y Cristo juzgará a
todos los hombres en justicia. Los injustos serán consignados al
Infierno, el lugar del castigo eterno. Los justos en sus cuerpos
resucitados y glorificados recibirán su recompensa y morarán para
siempre en el Cielo con el Señor. |
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Evangelismo
y Misiones
Es deber
y privilegio de cada seguidor de Cristo y de cada iglesia del Señor
Jesucristo esforzarse por hacer discípulos de todas las naciones.
El nuevo nacimiento del espíritu del hombre por el Espíritu Santo
de Dios significa el nacimiento del amor a los demás. El esfuerzo
misionero de parte de todos, por lo tanto, depende de una necesidad
espiritual de la vida regenerada, y se expresa y ordena repetidamente
en las enseñanzas de Cristo. El Señor Jesucristo ha ordenado que
se predique el evangelio a todas las naciones. Es deber de cada
hijo de Dios procurar constantemente ganar a los perdidos para Cristo
mediante el testimonio personal apoyado por un estilo de vida Cristiano,
y por otros métodos que estén en armonía con el evangelio de Cristo. |
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Educación
El Cristianismo es la fe de
la iluminación y la inteligencia. En Jesucristo habitan todos los
tesoros de sabiduría y conocimiento. Todo conocimiento básico es,
por lo tanto, una parte de nuestra herencia cristiana. El nuevo
nacimiento abre todas las facultades humanas y crea sed de conocimiento.
Por otra parte, la causa de la educación en el Reino de Cristo está
coordinada con las causas de las misiones y de la beneficencia,
y debe recibir juntamente con éstas el apoyo liberal de las iglesias.
Un sistema adecuado de educación Cristiana es necesario para completar
el programa espiritual del cuerpo de Cristo.
En la educación Cristiana debe haber un balance apropiado entre
la libertad académica y la responsabilidad académica. La libertad
en cualquier relación humana ordenada es siempre limitada y nunca
absoluta. La libertad de un maestro en una institución educacional
Cristiana, escuela, colegio, universidad o seminario, está siempre
limitada por la preeminencia de Jesucristo, la naturaleza autoritativa
de las Escrituras, y por el propósito distintivo para el cual la
escuela existe. |
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Mayordomía
Dios es la fuente
de todas las bendiciones, temporales y espirituales; todo lo que
tenemos y somos se lo debemos a Él. Los Cristianos están endeudados
espiritualmente con todo el mundo, un encargo santo en el evangelio,
y una mayordomía obligatoria en sus posesiones. Por tanto, están
bajo la obligación de servir a Dios con su tiempo, talentos y posesiones
materiales; y deben reconocer que todo esto les ha sido confiado
para que lo usen para la gloria de Dios y para ayudar a otros. De
acuerdo con las Escrituras, los Cristianos deben contribuir de lo
que tienen, alegre, regular, sistemática, proporcional y liberalmente
para el progreso de la causa del Redentor en la tierra. |
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Cooperación
El pueblo de Cristo debe, según la
ocasión lo requiera, organizar tales asociaciones y convenciones
que puedan asegurar de la mejor manera posible la cooperación necesaria
para lograr los grandes objetivos del Reino de Dios. Tales organizaciones
no tienen autoridad una sobre otra ni sobre las iglesias. Ellas
son organizaciones voluntarias para aconsejar, para descubrir, combinar
y dirigir las energías de nuestro pueblo de la manera más eficaz.
Los miembros de las iglesias del Nuevo Testamento deben cooperar
unos con otros en llevar adelante los ministerios misioneros, educacionales
y benevolentes para la extensión del Reino de Cristo. La unidad
Cristiana en el sentido del Nuevo Testamento, es armonía espiritual
y cooperación voluntaria para fines comunes por varios grupos del
pueblo de Cristo. La cooperación entre alcanzar se justifica en
sí mismo, y cuando tal cooperación no incluye violación alguna a
la conciencia ni compromete la lealtad a Cristo y su Palabra como
se revela en el Nuevo Testamento. |
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El
Cristiano y el Orden Social
Todos los Cristianos están
bajo la obligación de procurar hacer que la voluntad de Cristo sea
soberana en nuestras propias vidas y en la sociedad humana. Los
medios y los métodos usados para mejorar la sociedad y para el establecimiento
de la justicia entre los hombres pueden ser verdadera y permanentemente
útiles solamente cuando están enraizados en la regeneración del
individuo por medio de la gracia salvadora de Dios en Jesucristo.
En el espíritu de Cristo, los cristianos deben oponerse al racismo,
a toda forma de codicia, egoísmo, vicio, a todas las formas de inmoralidad
sexual, incluyendo el adulterio, la homosexualidad y la pornografía.
Nosotros debemos trabajar para proveer para los huérfanos, los necesitados,
los abusados, los ancianos, los indefensos y los enfermos. Debemos
hablar a favor de los que no han nacido y luchar por la santidad
de toda la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural.
Cada cristiano debe procurar hacer que la industria, el gobierno
y la sociedad como un todo estén regidos por los principios de la
justicia, la verdad y el amor fraternal. Para promover estos fines
los Cristianos deben estar dispuestos a trabajar con todos los hombres
de buena voluntad en cualquier causa, siendo siempre cuidadosos
de actuar en el espíritu de amor sin comprometer su lealtad a Cristo
y a su verdad. |
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Paz
y Guerra
Es
el deber de todo cristiano buscar la paz con todos los hombres basándose
en los principios de justicia. De acuerdo con el espíritu y las
enseñanzas de Cristo, ellos deben hacer todo lo que esté de su parte
para poner fin a la guerra. El verdadero remedio al espíritu guerrero
es el evangelio de nuestro Señor. La necesidad suprema del mundo
es la aceptación de sus enseñanzas en todas las relaciones de hombres
y naciones, y la aplicación práctica de su ley de amor. Las personas
Cristianas en todo el mundo deben orar por el reino del Príncipe
de Paz. |
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Libertad
Religiosa
Solamente
Dios es Señor de la conciencia, y Él la ha dejado libre de las doctrinas
y de los mandamientos de hombres que son contrarios a su Palabra
o no contenidos en ella. La iglesia y el estado deben estar separados.
El estado debe protección y completa libertad a toda iglesia en
el ejercicio de sus fines espirituales. Al proveer tal libertad
ningún grupo eclesiástico o denominación debe ser favorecida por
el estado sobre otros grupos. Como el gobierno civil es ordenado
por Dios, es deber de los Cristianos rendirle obediencia leal en
todas las cosas que no son contrarias a la voluntad revelada de
Dios. La iglesia no debe recurrir al poder civil para realizar su
obra. El evangelio de Cristo considera solamente los medios espirituales
para alcanzar sus fines. El estado no tiene derecho a imponer penalidades
por opiniones religiosas de cualquier clase. El estado no tiene
derecho a imponer impuestos para el sostenimiento de ninguna forma
de religión. El ideal cristiano es el de una iglesia libre en un
estado libre, y esto implica el derecho para todos los hombres del
acceso libre y sin obstáculos a Dios, y el derecho a formar y propagar
opiniones en la esfera de la religión, sin interferencia por parte
del poder civil. |
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La
Familia
Dios
ha ordenado la familia como la institución fundamental de la sociedad
humana. Está compuesta por personas relacionadas unas con otras
por matrimonio, sangre o adopción.
El matrimonio es la unión de un hombre y una mujer en un pacto de
compromiso por toda la vida. Es el don único de Dios para revelar
la unión entre Cristo y Su iglesia y para proveer para el hombre
y la mujer en el matrimonio un medio para compañerismo íntimo, el
canal para la expresión sexual de acuerdo a los patrones bíblicos,
y los medios para la procreación de la raza humana.
El esposo y la esposa tienen el mismo valor delante de Dios, puesto
que ambos fueron creados a la imagen de Dios. La relación matrimonial
modela la forma como Dios se relaciona con su pueblo. Un esposo
debe amar a su esposa como Cristo amó a la iglesia. Él tiene la
responsabilidad dada por Dios de proveer, proteger y dirigir a su
familia. Una esposa debe someterse con gracia al liderazgo como
siervo de su esposo, así como la iglesia se sujeta voluntariamente
a la dirección de Cristo. Ella, siendo creada a la imagen de Dios
como lo es su marido, y por tanto igual a él, tiene la responsabilidad
dada por Dios de respetar a su marido y servirle de ayuda en la
administración del hogar y la educación de la próxima generación.
Los niños, desde el momento de la concepción, son una bendición
y herencia del Señor. Los padres deben demostrar a sus hijos el
modelo de Dios para el matrimonio. Los padres deben enseñar a sus
hijos los valores espirituales y morales, y dirigirlos, mediante
el ejemplo de un estilo de vida consistente y una disciplina amorosa,
para que hagan decisiones basadas en la verdad bíblica. Los hijos
deben honrar y obedecer a sus padres. |
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